¿Cuáles son los límites, si los hay, de un formato IFC? Vamos a analizar algunas de las características para comprender el uso correcto de un archivo IFC

Las características del formato IFC pueden ser limitantes debido a un uso no conforme con los propósitos de su creación.

Guardar un modelo BIM en formato IFC, permite la transferencia de toda la información contenida en el mismo modelo (incluso aquellas no previstas por el estándar). Sin embargo, no se pueden exportar los objetos que constituyen el modelo desde el punto de vista paramétrico.

Desde el punto de vista gráfico, los objetos del modelo son exportados como “bloques”. Por lo tanto, son visualizados y relacionados con la información asignada en el software original, dejando pero inmodificables los parámetros.

Todo esto es en línea con el uso propuesto por buildingSMART International, la institución que a nivel internacional ha desarrollado y gestiona el formato IFC. El BSI también se ocupa de evaluar las solicitudes de conformidad presentadas por las software house sobre sus archivos IFC. Si los archivos están conformes, el BSI emitirá la correspondiente certificación.

Utilizar de manera adecuada un formato IFC significa permitir la comunicación unidireccional entre los autores de los distintos modelos. Este proceso se resalta en la famosa imagen aquí abajo. Desde el modelo de cada disciplina se crea un “transfert” (modelo en formato IFC). Éste, de manera unidireccional, se dirige al área de competencia de las otras disciplinas.

 

Proceso de comunicación IFC

Proceso de comunicación IFC

Ventajas en el uso de los archivos IFC

Será posible, de esta manera, “juntar” los distintos modelos para realizar la coordinación, o utilizar el modelo guardado en formato IFC de una determinada disciplina (por ejemplo, el modelo arquitectónico) como referencia para producir, a continuación, el modelo de otra disciplina (modelo estructural o de las instalaciones).

Además, será posible utilizar el archivo IFC definitivo de un proyecto como archivo para la entrega a los clientes.

Estas características del formato IFC no deben ser consideradas como una limitación.

La alternativa, en realidad, sólo podría ser un formato abierto no propietario (IFC, etc.) que permita incluir todas las funcionalidades de los varios software de Authoring disponibles en el mercado. Además sería necesario que estos últimos pararan el desarrollo para que ese hipotético formato no propietario pudiera resultar eficaz, indefinidamente, para todos los software propietarios.

¡En otras palabras, sería necesario parar definitivamente el desarrollo tecnológico en el mundo!

Es evidente que todo esto es impensable y, sobre todo, absolutamente no deseable.

Ahora, podemos comprender mejor la razón por la cual permitir la coexistencia de archivos en formato propietario y no propietario en los contratos públicos, no es el camino más conveniente. Se utilizarían archivos derivados de software comercial, más ricos de funcionalidades y en constante evolución.

Así, las Administraciones terminarían con lidiar con archivos de datos pertenecientes a las empresas que desarrollaron los software de authoring.

Se trata, entonces, también bajo este aspecto, de un cambio de nuestra forma de trabajar con herramientas técnicas nuevas a las que tendremos que acostumbrarnos, remodelando los procedimientos operativos habituales para que se adapten a las mismas.

 

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