Fallo estructural

Fallo estructural: causas, efectos y soluciones

Comprender las causas del fallo estructurale es el primer paso para resolver el problema: aquí tienes una breve guía sobre cómo hacerlo


El fallo estructural es una problemática común, especialmente al abordar edificios existentes de siglos pasados y estructuras de albañilería con cimientos superficiales en suelos poco estables. ¿Cómo actuar en estos casos tan delicados? Identificar las causas de los fallos es sin duda la mejor manera de establecer intervenciones y estrategias de mitigación del fenómeno. Además, después de un levantamiento y monitoreo preciso del estado de los lugares, puede ser de gran ayuda utilizar un software de cálculo estructural. Este ayuda a definir en detalle las intervenciones de consolidación y restauración de la estructura portante (cimientos, muros, sistemas de marcos, etc.) a partir de las características del suelo y los materiales de construcción. Todo en pleno cumplimiento de la normativa técnica vigente en materia.

Por lo tanto, este artículo ofrece un análisis general sobre el tema, con el fin de comprender completamente el fallo estructural y las formas de abordarlo de manera efectiva.

Definición

El fallo estructural representa la pérdida de capacidad de una estructura o de una de sus componentes para soportar o transmitir cargas. Este fenómeno ocurre cuando el material o el sistema estructural se somete al límite de su resistencia, provocando grietas y deformaciones más o menos visibles según la gravedad del fenómeno. Poder interpretar el cuadro de grietas que presenta el edificio puede ser de gran ayuda para identificar el origen del fenómeno y los cinemáticos involucrados.

El fallo estructural puede ser desencadenado por diversas causas. Por ejemplo, las condiciones geológicas del suelo, los cambios de humedad del suelo, la presencia de árboles o la pérdida de rendimiento de los componentes del edificio. La comprensión detallada de estas causas es fundamental para abordar el problema de manera efectiva.

Preservar la salud e integridad de edificios, puentes, carreteras y otras estructuras es esencial para la seguridad pública. Saber exactamente cuándo es necesaria una reparación o un mantenimiento preventivo debido a un fallo puede ser difícil sin las herramientas adecuadas. Además, es realmente crucial monitorear la construcción para estudiar mejor el fenómeno. En este sentido, existen software de monitoreo de salud estructural específicos que te permiten gestionar todo el proceso de manera óptima.

Fallo estructural y cuadro de grietas

Fallo estructural y cuadro de grietas

Fallo estructural

El fallo estructural afecta, en la mayoría de los casos, a los cimientos del edificio, aunque sus efectos se manifiestan visiblemente en otros elementos estructurales.

Las causas son múltiples y no siempre son identificables de manera clara y unívoca. Incluso los cambios climáticos en curso, que alternan largos períodos lluviosos con estaciones cada vez más secas, ponen a prueba incluso los cimientos de las construcciones más sólidas.

Estos cambios climáticos ejercen presiones significativas sobre el comportamiento volumétrico del suelo, provocando variaciones en sus propiedades geotécnicas.

Punto de vista geotécnico

Desde un punto de vista geotécnico, cualquier suelo puede describirse como un sistema multifásico, compuesto por una fase líquida, una fase sólida y una fase gaseosa. El agua, en particular, puede provocar cambios rápidos en estas fases, influenciando el volumen del suelo en respuesta a las condiciones climáticas estacionales y a las temperaturas. Los períodos de calor y sequía causan la contracción del suelo, mientras que los períodos de lluvia aumentan su volumen, creando un efecto similar a una esponja.

Esta ciclicidad de cambios afecta las tensiones mecánicas transmitidas a las estructuras superiores e interviene en el equilibrio entre el suelo y el edificio. Por lo tanto, compromete potencialmente la integridad estructural del propio edificio.

Causas antropogénicas

Además de los factores naturales, es fundamental considerar también las causas antropogénicas de los fallos de cimientos. Expansiones estructurales, desarrollos verticales del edificio, excavaciones cerca de los cimientos, vibraciones causadas por actividades industriales o la proximidad a carreteras de alto tráfico vehicular pueden provocar una redistribución de las cargas, potencialmente llevando al fallo estructural.

Independientemente del origen de los problemas, es de vital importancia intervenir rápidamente con medidas de saneamiento de los cimientos para garantizar la estabilidad y la seguridad a largo plazo del edificio.

Causas principales del fallo estructural

Hemos dicho que, para comprender completamente el fallo estructural, es necesario examinar sus causas. Veamos cuáles son las principales:

  • características del suelo: la naturaleza del suelo sobre el cual se construye una estructura es un factor crucial. Suelos arcillosos, arenosos o rocosos generan comportamientos diferentes bajo carga;
  • estratificación geológica: los suelos muestran una estratificación variada debido a las diferentes formaciones geológicas. Esta estratificación puede influir en la estabilidad y capacidad portante del suelo generando fallos de tipo puntual, diferencial o constante/uniforme;
  • presencia de agua: la presencia de acuíferos subterráneos puede causar variaciones en la capacidad de carga del suelo con el tiempo. Estas variaciones pueden deberse a aumentos o disminuciones en el nivel del agua;
  • características del material de construcción: el tipo de material utilizado para construir el edificio influye en su capacidad para soportar cargas. Materiales como el hormigón armado o el acero pueden tener una mayor resistencia en comparación con otros materiales y técnicas constructivas;
  • cargas aplicadas: las cargas estructurales, como las debidas a la nieve, al peso de los elementos estructurales o al viento, pueden influir en el fallo. La evaluación y dimensionamiento adecuados de las estructuras para resistir estas cargas son esenciales.

Efectos en las estructuras

Los fallos de cimientos representan un desafío significativo para la estabilidad y la integridad de las estructuras de construcción. Esto porque pueden desencadenar una serie de efectos perjudiciales que requieren un análisis cuidadoso e intervenciones de saneamiento adecuadas. A continuación, exploraremos en detalle los efectos que los fallos de cimientos pueden tener en las estructuras:

Deformaciones estructurales

Uno de los efectos más evidentes de los fallos de cimientos es la deformación de las estructuras superiores. Esto se manifiesta a través de grietas en las envolventes verticales, especialmente en las zonas de conexión entre las paredes y los pisos, así como a través de lesiones y deformaciones de los techos. Estas deformaciones pueden comprometer la funcionalidad del edificio y la seguridad de los ocupantes.

Distorciones en aberturas

Los fallos pueden causar distorsiones en puertas y ventanas, dificultando su apertura y cierre y comprometiendo la estanqueidad al aire y al agua.

Daños a acabados internos y externos

Los fallos pueden dañar los acabados internos y externos del edificio. Esto puede incluir grietas en revestimientos de paredes, suelos, marcos y revestimientos exteriores. Estos daños pueden generar costes significativos para reparaciones y restauración.

Desbalances estructurales

Los fallos de cimientos pueden causar desbalances en las estructuras, poniendo bajo presión vigas, columnas y otros elementos portantes. Esto puede llevar a un deterioro progresivo de los componentes estructurales y aumentar el riesgo de colapso estructural.

Problemas con sistemas

Los efectos de los fallos pueden extenderse a los sistemas mecánicos, eléctricos e hidráulicos del edificio. Las tuberías y conductos pueden sufrir deformaciones y roturas, causando pérdidas de agua o mal funcionamiento de los sistemas.

Problemas de seguridad

La seguridad de los ocupantes del edificio es una preocupación fundamental. Los fallos pueden aumentar el riesgo de lesiones debido a las deformaciones estructurales, caídas de material debido a suelos irregulares e infiltraciones de agua que pueden causar moho y problemas de salud relacionados con la salubridad del entorno.

Deterioro de materiales

La inestabilidad causada por los fallos de cimientos puede acelerar el deterioro de los materiales de construcción. Por ejemplo, la presencia de humedad e infiltraciones puede causar la corrosión de las armaduras metálicas en las estructuras de hormigón armado.

Disfunción de sistemas

Los fallos estructurales pueden comprometer la funcionalidad del sistema de distribución de los sistemas de calefacción, refrigeración y ventilación, causando pérdidas de energía y afectando el confort interior.

Conclusiones

Para abordar de manera efectiva los efectos de los fallos estructurales, es esencial realizar una evaluación geotécnica precisa, identificar las causas y planificar intervenciones de saneamiento específicas. Estas intervenciones pueden incluir la reparación o refuerzo de los cimientos existentes, la inserción de pilotes de cimentación o la realización de obras de consolidación estructural o intervenciones de consolidación del suelo. El objetivo final es restablecer la estabilidad estructural y garantizar la seguridad a largo plazo del edificio.

Estrategias de mitigación del fallo estructural

Una vez identificado el fallo estructural, es esencial implementar estrategias de mitigación adecuadas. Para mitigar los efectos de los fallos estructurales causados por problemas en los cimientos, es necesario llevar a cabo una serie de intervenciones específicas que pueden variar según la gravedad del problema y las condiciones específicas del edificio.

Para evaluar mejor las intervenciones estructurales a realizar, siempre es recomendable realizar cálculos estructurales con el apoyo de un software de cálculo estructural.

Diseño de cimientos

Diseño de cimientos

Aquí tienes algunas intervenciones comunes para mitigar los efectos de los fallos estructurales:

Evaluación geotécnica

La primera fase crucial es una evaluación exhaustiva de las condiciones del suelo y las causas de los fallos de cimientos. Esta evaluación permite comprender completamente el problema y planificar las intervenciones correctivas necesarias.

Refuerzo de cimientos

En muchos casos, es posible reforzar los cimientos existentes mediante la adición de elementos estructurales, como pilotes de cimentación, micropilotes o tirantes, que aumentan la capacidad de carga de los cimientos y reducen el riesgo de futuros fallos.

Inyecciones de consolidación

La inyección de materiales consolidantes, como concreto o resina epoxi, en el suelo alrededor de las cimentaciones puede contribuir a estabilizar el suelo y prevenir futuros fallos.

Realineación estructural

En algunos casos, es posible corregir las deformaciones estructurales realineando paredes, pisos y aberturas de ventanas y puertas. Esto se puede hacer utilizando técnicas de elevación o mediante la adición de elementos de soporte estructural.

Aislamiento sísmico

En áreas sísmicas, la instalación de sistemas de aislamiento sísmico puede reducir considerablemente el riesgo de daños estructurales durante un terremoto, permitiendo que el edificio oscile de manera controlada sin sufrir daños significativos.

Drenaje y gestión de aguas

El control de las aguas subterráneas es fundamental para prevenir fallos en las cimentaciones causados por cambios en la saturación del suelo. Los sistemas de drenaje adecuados pueden ayudar a mantener el suelo estable alrededor de las cimentaciones.

Monitoreo continuo

La instalación de sistemas de monitoreo estructural puede ayudar a detectar de manera oportuna cualquier fallo o deformación, permitiendo intervenciones preventivas antes de que ocurran daños significativos.

Reconstrucción de cimentaciones

En casos extremos en los que las cimentaciones estén gravemente comprometidas, podría ser necesario retirar completamente las cimentaciones existentes y construir nuevas. Esto es una intervención costosa y compleja, pero puede ser la única manera de restaurar la estabilidad estructural.

Es importante destacar que las intervenciones específicas a adoptar dependen de las circunstancias únicas de cada edificio y del suelo circundante.

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