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Home » BIM y Facility Management » Mantenimiento “run to failure”: qué es y cuándo implementarlo

Mantenimiento “run to failure”: qué es y cuándo implementarlo

El run to failure (RTF) es una estrategia de mantenimiento que prevé intervenciones programadas después de que se hayan producido fallos. Descubre cuándo es útil implementarlo y cuáles son sus beneficios

Editorial Team / mayo 23, 2025


Planificar e implementar la gestión y el mantenimiento de instalaciones, edificios, infraestructuras o cualquier otro activo puede ser un trabajo largo y complicado. Afortunadamente, existen específicos programas GMAO que facilitan la gestión de los activos, independientemente del tipo de mantenimiento que decidamos adoptar para el bien.

En este artículo, hablaremos sobre un tipo de mantenimiento de fallos: el mantenimiento «run to failure» (RTF). Este se destaca por ser una estrategia correctiva planificada que se centra en la intervención sólo después de que se haya producido un fallo. Esta estrategia, aunque pueda parecer contraintuitiva, puede tener aplicaciones útiles en diversos contextos. Veámosla juntos en este artículo.

Índice

  • ¿Qué es el mantenimiento «run to failure»?
  • Run to failure vs. otras estrategias de mantenimiento
  • ¿Cuál es un ejemplo de run to failure maintenance?
  • ¿Cuándo y por qué es útil implementar una estrategia de mantenimiento run to failure?
  • ¿Cómo implementar el mantenimiento run to failure en tu plan de mantenimiento?
  • ¿Cuáles son las ventajas y desventajas del mantenimiento run to failure?
  • FAQ- Run to failure

¿Qué es el mantenimiento «run to failure»?

El mantenimiento «Run-to-failure», conocido por las siglas RTF, es la estrategia de mantenimiento correctivo planificado que actúa sobre los fallos que ya se han producido. Este enfoque de mantenimiento utiliza los recursos durante toda su vida útil, sustituyéndolos o reparándolos sólo cuando fallan y/o han dejado de funcionar, minimizando así los costes totales de mantenimiento.

De todos modos, la aplicación de esta estrategia de mantenimiento requiere algunos ajustes, como:

  • conocer los métodos de intervención y reparación/sustitución;
  • tener el equipo y las piezas de repuesto disponibles;
  • contar con personal de mantenimiento.

Por lo tanto, es importante que estas medidas se tomen antes de que se produzca el fallo, para minimizar el tiempo de intervención y evitar más daños, trastornos o estrategias de mantenimiento diferido.

Run to failure vs. otras estrategias de mantenimiento

En el campo de la gestión de instalaciones, equipos y, más en general, de activos enteros, existen diversas estrategias de mantenimiento, cada una con características, ventajas y límites específicos. Entre estas, la estrategia “Run to Failure” (RTF) se compara a menudo con otros enfoques más tradicionales o avanzados, como el mantenimiento reactivo, preventivo y predictivo.

Veamos entonces juntos las principales diferencias entre estas metodologías, con especial atención a los contextos de aplicación, a la gestión de costes y riesgos, y al nivel de planificación requerido.

Run to failure vs mantenimiento reactivo

El mantenimiento «run to failure» y el mantenimiento «reactivo» son formas de mantenimiento de averías. Sin embargo, la diferencia radica en si el mantenimiento está planificado o no y en la criticidad del fallo. En concreto:r:

  • el «run to failure» es una estrategia correctiva planificada y diseñada para minimizar los costes totales de mantenimiento. Además, implica una planificación de las acciones correctivas a tomar después de la falla. De todos modos, este tipo de mantenimiento es factible en activos no críticos que no afectan ni la productividad ni la seguridad de la organización;
  • el mantenimiento «reactivo» es una estrategia de mantenimiento no planificada que se realiza cuando un activo falla repentinamente, o que provoca que deje de funcionar y sea necesario repararlo para no afectar a la productividad o la seguridad de la organización.

Run to Failure vs mantenimiento preventivo

El mantenimiento preventivo es una estrategia que implica intervenciones regulares y planificadas en un activo para prevenir la ocurrencia de fallas. Estas intervenciones se realizan según un programa de tiempo preestablecido o según ciertos criterios de funcionamiento.

Por otro lado, el mantenimiento «run to failure» interviene solo después de que ha ocurrido una falla, reemplazando o reparando el componente fallido. Las principales distinciones son:

  • enfoque temporal: el mantenimiento preventivo se basa en un programa de tiempo o criterios de funcionamiento preestablecidos. Por otro lado, el RTF no prevé intervenciones preventivas;
  • costes y recursos: el mantenimiento preventivo requiere la asignación de recursos y tiempos para las intervenciones programadas. En cambio, el RTF minimiza los costes y recursos utilizados hasta que ocurra una falla;
  • gestión de riesgos: el mantenimiento preventivo tiene como objetivo reducir el riesgo de falla mediante intervenciones preventivas. Mientras tanto, el RTF acepta el riesgo de fallas repentinas a cambio de costes de mantenimiento más bajos.

Run to Failure vs mantenimiento predictivo

El mantenimiento predictivo se basa en el análisis de datos y monitoreo continuo de las condiciones del activo para prever el momento óptimo para el mantenimiento. Esta estrategia utiliza indicadores como vibraciones, temperaturas u otras señales para identificar señales tempranas de fallo e intervenir antes de que ocurra el fallo real.

Las principales diferencias son:

  • oportunidad de intervención: el mantenimiento predictivo interviene antes de que ocurra un fallo real. Por otro lado, el RTF interviene solo después de que el fallo ya ha ocurrido;
  • uso de datos: el mantenimiento predictivo se basa en el análisis de datos para prever fallos. En cambio, el RTF no requiere análisis predictivos de datos;
  • costes y recursos: el mantenimiento predictivo puede requerir inversiones en tecnologías de monitoreo y análisis de datos. En cambio, el RTF puede ser más económico en términos de costes de implementación.

¿Cuál es un ejemplo de run to failure maintenance?

Un ejemplo de mantenimiento run to failure es el que se refiere a la sustitución de partes de un bien cuyo fallo, y por tanto la solución a su funcionamiento, no provoca otros fallos en el resto del bien ni genera inconvenientes a los usuarios.

La sustitución de una bombilla, por ejemplo, puede formar parte fácilmente de un plan de mantenimiento «run to failure». Esto se debe a que en el momento en que una bombilla deja de funcionar:

  • otras bombillas iluminarán la habitación sin duda;
  • tener un stock de bombillas de repuesto es fácil y no requiere inversiones excesivas;
  • la falta de funcionamiento durante un corto período de tiempo no conlleva riesgos para la seguridad de los usuarios.

De todos modos, recordemos que no siempre hay una única estrategia de mantenimiento adecuada para un solo activo. De hecho, se pueden combinar varios tipos de mantenimiento según el recurso. Por lo tanto, es probable que dentro del plan de mantenimiento se aplique el mantenimiento run to failure en aquellos recursos o partes de ellos cuyo mal funcionamiento no conlleva riesgos para la seguridad y puede ser reparado posteriormente. Esto permite aprovechar al máximo el recurso mismo y ahorrar así en los costes totales de intervención.

Flujo de trabajo de run to failure

Flujo de trabajo de run to failure

¿Cuándo y por qué es útil implementar una estrategia de mantenimiento run to failure?

El mantenimiento run to failure es útil cuando la aplicación de otro tipo de mantenimiento resulta más costosa que el reemplazo mismo del recurso. El ejemplo de la bombilla mencionado anteriormente es relevante. Es más conveniente, tanto desde un punto de vista económico como lógico de intervención, intervenir en una bombilla fundida que cambiarla, de manera preventiva, cuando aún funciona.

Por lo tanto, si el fallo tiene un impacto mínimo en el rendimiento global del activo, es preferible un enfoque run to failure en lugar de un mantenimiento preventivo.

En general, el mantenimiento run to failure es adecuado para:

  • recursos con una vida útil corta que pueden simplemente ser reemplazados al final de su ciclo de vida;
  • bienes que, por su naturaleza, son considerados «desechables»;
  • bienes y/o partes de ellos duraderos y con bajo riesgo de fallo;
  • activos no críticos cuyo fallo no afecta el uso del resto del bien;
  • recursos en los que resulta complicado aplicar otro tipo de mantenimiento.

¿Cómo implementar el mantenimiento run to failure en tu plan de mantenimiento?

Para aplicar con éxito este tipo de mantenimiento, bastarán algunas medidas, entre ellas:

  • un buen inventario y disponibilidad de piezas de recambio para poder subsanar rápidamente la avería mediante la sustitución total o parcial de la pieza;
  • personal formado y disponible para intervenir rápidamente a fin de evitar daños mayores,
  • planificación del mantenimiento con el apoyo de un software GMAO específico que ayude a planificar las actividades, gestionar órdenes de trabajo y tickets de forma integrada para optimizar el uso de los recursos y reducir las interferencias.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas del mantenimiento run to failure?

Este tipo particular de mantenimiento debe aplicarse solo después de un estudio cuidadoso de los riesgos asociados con la falla de las diversas partes del activo, con el fin de evitar daños más graves. A pesar de esto, cuando es aplicable, el mantenimiento “run to failure” conlleva algunas ventajas a tener en cuenta:

  1. planificación mínima: actuando una vez que la falla ya ha ocurrido, no es necesario programar las intervenciones de antemano, sino que se intervendrá solo después en relación con el daño;
  2. costes iniciales reducidos: ninguna inversión en herramientas o tecnologías predictivas o preventivas;
  3. facilidad de implementación: implementar las intervenciones tras la falla, teniendo piezas y personal disponibles, resulta fácil e intuitivo;
  4. bajos costes de mantenimiento: utilizar los recursos hasta el final de su ciclo de vida puede reducir los tiempos de inactividad y evitar intervenir en piezas que aún funcionan; sin embargo, esto solo aplica a los bienes que son rápidos y fáciles de reemplazar y, sobre todo, a las partes de los activos consideradas “no críticas”.
  5. optimización del uso del componente: se aprovecha el bien hasta el final de su ciclo de vida útil;
  6. ideal para activos no críticos: la RTF es adecuada para componentes de bajo coste o fácilmente reemplazables, cuya falla no compromete la seguridad o la productividad.
Ventajas del mantenimiento Run to Failure

Ventajas del mantenimiento Run to Failure

Es importante notar, sin embargo, que este tipo de estrategia de mantenimiento puede conllevar algunas desventajas, entre las cuales se encuentran:

  • riesgo de fallos repentinos: el mantenimiento RTF puede conllevar el riesgo de fallos repentinos, que podrían afectar la productividad o la seguridad;
  • costes indirectos elevados: si se aplica a activos críticos, las paradas de máquina pueden conllevar graves pérdidas económicas;
  • riesgos para la seguridad: en caso de fallos en componentes importantes, los riesgos para la seguridad del personal son potencialmente mayores;
  • gestión del almacén de repuestos: al no actuar de manera preventiva, hay que estar preparados para intervenir en caso de que ocurra un fallo, lo que requiere disponibilidad inmediata de las piezas de repuesto para reducir los tiempos de inactividad;
  • mayor estrés para los equipos técnicos: el mantenimiento se realiza en emergencias y, por lo tanto, a menudo bajo presión;
  • posible aumento de los tiempos de inactividad: las intervenciones por fallo podrían causar tiempos de inactividad no planificados, afectando la productividad operativa.

El futuro del mantenimiento “run to failure” podría ver una mayor integración de tecnologías avanzadas, como el Internet de las Cosas (IoT) y la inteligencia artificial, para optimizar las intervenciones por fallo. Sin embargo, el RTF seguirá siendo una estrategia relevante en contextos donde los costes de mantenimiento deben mantenerse bajos y el riesgo de fallos repentinos es aceptable.

En los artículos que hemos dedicado a los tipos de mantenimiento hemos visto cómo esta es una de las fases más delicadas de todo el ciclo de vida de un bien y a pesar de que existen varios tipos de mantenimiento aplicables y combinables según el bien y sus características, es indispensable hacer uso de software específico de apoyo al mantenimiento y gestión.

Por esta razón, te recomiendo probar un software de gestión de instalaciones que te ayude en la planificación, gestión y seguimiento de las actividades de mantenimiento para así lograr una reducción de los tiempos y costes de mantenimiento.

FAQ- Run to failure

¿Qué es el mantenimiento Run to Failure?

El mantenimiento Run to Failure (RTF) es una estrategia de mantenimiento correctivo y planificado que consiste en intervenir solo después de que un componente o un equipo ha sufrido un fallo.

Con este enfoque:

  • se utiliza un recurso hasta el final de su vida útil, sin realizar intervenciones preventivas o predictivas;
  • la reparación o sustitución se realiza solo cuando el componente deja de funcionar.

¿Por qué se considera efectivo el programa Run to Failure desde el punto de vista de costes?

El programa de mantenimiento “Run to Failure” (RTF) se considera efectivo desde el punto de vista de costes porque utiliza los recursos hasta el final de su ciclo de vida evitando intervenir en piezas que aún funcionan. Sin embargo, resulta útil especialmente cuando se aplica a componentes no críticos y fácilmente sustituibles que no comprometen la productividad y la seguridad de los trabajadores.

¿Cuándo se utiliza el mantenimiento Run to Failure?

El mantenimiento Run to Failure (RTF) se utiliza en contextos específicos en los que dejar que un componente falle antes de intervenir es más conveniente y seguro que aplicar estrategias preventivas o predictivas. Tales contextos incluyen, por ejemplo:​

  • los activos no críticos cuyo fallo no afecta significativamente la productividad o la seguridad;
  • los componentes de bajo coste y fácilmente sustituibles;​
  • casos en los que el coste del mantenimiento preventivo supera el de la sustitución post-fallo;
  • realidades donde existe disponibilidad inmediata de piezas de repuesto y personal para intervenciones rápidas.

¿Cuáles son algunos ejemplos de mantenimiento Run to Failure?

Ejemplos concretos de mantenimiento Run to Failure (RTF), es decir, situaciones en las que se deja intencionadamente que un componente falle antes de intervenir, pueden ser:

  • bombillas: no se sustituyen hasta que se funden;
  • bombas o motores auxiliares no esenciales: que no causan la parada de la planta;
  • fusibles: diseñados para romperse en caso de sobrecarga, se sustituyen solo después de que se han quemado;
  • filtros desechables (ej. HVAC): no se monitorean constantemente, sino que se sustituyen después del bloqueo o caída de rendimiento;
  • dispositivos móviles de almacén: como etiquetadoras o PDAs secundarias;
  • ventiladores de refrigeración para equipos no críticos: no se monitorean continuamente y se interviene solo cuando dejan de funcionar.

¿Cuáles son las ventajas del mantenimiento Run to Failure?

Entre las ventajas del Run to Failure encontramos: mínima planificación, costes iniciales reducidos, facilidad de implementación, optimización del uso del componente, bajos costes de mantenimiento, ideal para activos no críticos.

¿Cuáles son las desventajas del mantenimiento Run to Failure?

Las desventajas del Run to Failure son: riesgo de fallos repentinos, costes indirectos elevados, riesgos para la seguridad, gestión del almacén de repuestos, mayor estrés para los equipos técnicos, posible aumento de los tiempos de inactividad.

 

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