Reforma instalación eléctrica: intervención y costes
Descubre las razones, fases y consejos prácticos para la reforma de la instalación eléctrica, mejorando la seguridad, la conformidad y la eficiencia energética

La reforma de la instalación eléctrica es una intervención crucial para garantizar la seguridad, la eficiencia y la conformidad con las normativas vigentes de un edificio. Ya sea una renovación completa o una simple revisión, es esencial comprender los diversos aspectos técnicos y normativos que entran en juego. En este artículo, exploraremos las principales razones para reformar una instalación eléctrica, los pasos fundamentales del proceso y algunos consejos prácticos para una ejecución óptima.
Índice
¿Por qué reformar una instalación eléctrica?
La reforma de una instalación eléctrica es una intervención en la edificación que implica la sustitución completa o parcial de los componentes existentes del sistema con nuevos elementos, con el fin de garantizar la seguridad, la eficiencia del sistema y la actualización de la instalación de acuerdo con los productos actualmente disponibles en el mercado y con las normativas vigentes.
Serán necesarias demoliciones parciales, eliminación de algunos componentes existentes, creación de trazas para nuevas canalizaciones de cables eléctricos, instalación de nuevos corrugados, cajas de derivación, interruptores, etc., paso de nuevos conductores eléctricos y restauración de acabados (enlucido, pintura, revestimientos, etc.).
En definitiva, se trata de una intervención bastante invasiva, especialmente si se opta por una instalación empotrada.
Si te enfrentas al proyecto de renovación de un inmueble y estás considerando si también reformar la instalación eléctrica, este enfoque puede ser de ayuda para comprender cuándo y por qué es necesario prever este tipo de intervención.
Las razones para optar por la reforma de la instalación eléctrica incluyen:
- seguridad – una de las razones principales para reformar una instalación eléctrica es mejorar la seguridad. Las instalaciones obsoletas pueden presentar riesgos significativos, como cortocircuitos, sobrecalentamientos y, en los casos más graves, incendios. Los materiales y tecnologías más actuales ofrecen mayores garantías contra estos riesgos;
- conformidad con la normativa – las normativas eléctricas cambian con el tiempo para adaptarse a las nuevas tecnologías y garantizar niveles de seguridad más altos. Una instalación antigua podría no cumplir con los estándares actuales que regulan la instalación de sistemas eléctricos en edificios residenciales;
- eficiencia energética – los sistemas modernos están diseñados para ser más eficientes desde el punto de vista energético. El uso de dispositivos como bombillas LED, electrodomésticos de bajo consumo y sistemas de gestión energética puede reducir significativamente el consumo de electricidad.
¿Es posible reformar solo algunas partes de la instalación?
Seguramente te habrás encontrado hablando con el cliente en la fase de evaluación de las obras a realizar y te habrán hecho esta pregunta con el objetivo de reducir los costes de los trabajos. Bueno, la respuesta es sí, es posible reformar solo algunas partes de la instalación eléctrica sin tener que reformarlo todo. Sin embargo, hay algunas condiciones y limitaciones a considerar, como el estado de conservación de la instalación, su cumplimiento con la normativa, la seguridad, la viabilidad de la intervención.
De hecho, si la instalación es antigua y no cumple con las normas de seguridad, a menudo es más conveniente reformar toda la instalación para garantizar la seguridad y la eficiencia del sistema, evitando tener que intervenir de todos modos de manera más profunda algunos años después.
Si la instalación está en buenas condiciones y cumple con las normas, es posible reformar solo las partes que necesitan mantenimiento, como por ejemplo, sustituir los cables o los puntos de luz. Además, la instalación existente también puede ampliarse, añadiendo nuevos puntos de luz.
Reformar solo algunas partes de la instalación puede ser más económico que reformarlo todo, pero puede requerir más tiempo y evaluaciones adecuadas, así como una planificación cuidadosa de los trabajos para evitar interrupciones en el servicio eléctrico y minimizar las molestias para los residentes.
En resumen, reformar solo algunas partes de la instalación eléctrica puede ser una solución más económica y menos invasiva, pero requiere una evaluación cuidadosa de las condiciones de la instalación y de las normas a cumplir.
¿Cuándo es necesario reformar la instalación eléctrica?
Normalmente, se recomienda reformar la instalación eléctrica cada 30 años. Sin embargo, en caso de mal funcionamiento, como caídas repentinas de tensión, contador que salta con demasiada frecuencia, olor a quemado en los enchufes, chispas saliendo de los enchufes, se recomienda intervenir incluso si la instalación no es tan antigua, especialmente si se presentan condiciones peligrosas para la seguridad.
Estas señales, de hecho, pueden indicar que la instalación eléctrica es antigua o que no cumple con las normas de seguridad, lo que requiere una reforma completa para garantizar la seguridad y la eficiencia del sistema.
¿Cuáles son los costes a considerar para reformar la instalación eléctrica?
Los costes para reformar una instalación eléctrica pueden variar según diversos factores, como:
- tipo de instalación: si se trata de una instalación vista o empotrada, estándar, básica o domótica;
- nivel de complejidad de la instalación: si requiere tecnologías avanzadas o modificaciones significativas, el coste puede aumentar considerablemente;
- normativas y aprobaciones necesarias: el coste puede aumentar si se requieren aprobaciones especiales o trabajos de demolición y reconstrucción (tabiques, falsos techos, etc.).
En general, es importante proporcionar un presupuesto detallado de todas las obras para obtener una estimación precisa del coste de la reforma de la instalación eléctrica.
Para más información, lee también:
- Instalación eléctrica en el falso techo: cuándo optar por él
- Instalación eléctrica en superficie: soluciones y ventajas
Reforma de la instalación eléctrica: las fases
La primera fase consiste en una evaluación detallada de la instalación existente. Un técnico cualificado examinará la instalación para identificar posibles problemas y determinar la magnitud de los trabajos necesarios. Esto incluye el análisis de cables, tomas, interruptores y el cuadro eléctrico.
El diseño:
Una vez completada la evaluación, se procede con el diseño de la nueva instalación. Esta fase implica la creación de un plan detallado que especifique la ubicación de cables, tomas, interruptores y otros componentes. Es fundamental tener en cuenta las necesidades específicas del edificio y sus ocupantes. Para diseñar una instalación eléctrica, es recomendable utilizar un software de diseño de instalaciones. Especialmente en el caso de reformas de instalaciones existentes.
Es útil seguir una metodología de diseño BIM que evite conflictos entre elementos existentes y los nuevos, así como errores de diseño. De hecho, integrar el modelo de la instalación eléctrica en el modelo 3D completo con elementos estructurales, arquitectónicos e instalaciones, reduce la posibilidad de errores en obra y ayuda a tener una visión completa del trabajo a realizar. Además, crear el modelo BIM que represente el gemelo digital del edificio real es un punto de partida importante para la gestión del mantenimiento de la instalación e incluso su futura desmontaje.
La instalación:
Es la fase más operativa de la reforma. Incluye la eliminación de la instalación antigua y la instalación de la nueva según el proyecto ejecutivo. Durante esta fase, es importante cumplir estrictamente con las normativas de seguridad para prevenir accidentes.
El test:
La instalación debe ser probada para verificar su correcto funcionamiento y cumplimiento de todas las normativas. Esta fase incluye pruebas de continuidad, aislamiento y protección diferencial. Al finalizar las pruebas, se emite el certificado de conformidad, que confirma que la instalación es segura y cumple con las normativas.
La reforma de una instalación eléctrica es una operación compleja que requiere habilidades específicas. Es fundamental confiar en profesionales cualificados y certificados para garantizar un trabajo de calidad. Una planificación precisa es esencial para evitar imprevistos y retrasos. Además, al diseñar la nueva instalación, considera posibles expansiones futuras. Prevé espacios y disposiciones para la adición de nuevos dispositivos o la instalación de sistemas domóticos.



