Mantenimiento basado en el riesgo: definición de prioridades para vías e infraestructuras
El mantenimiento basado en el riesgo permite planificar las intervenciones en función del riesgo. Descubre cómo aplicarlo a carreteras e infraestructuras

Garantizar la seguridad y la eficiencia de carreteras, puentes, viaductos y túneles es uno de los principales desafíos para entidades gestoras, concesionarios y administraciones públicas. El envejecimiento de las infraestructuras y el aumento de los volúmenes de tráfico hacen que sea cada vez más importante planificar las intervenciones de manera efectiva y optimizar el uso de los recursos disponibles.
En este contexto, datos actualizados y herramientas digitales avanzadas son fundamentales para apoyar las decisiones de mantenimiento. Soluciones dedicadas a la Gestión de Activos de Infraestructura permiten monitorear el estado de las obras, centralizar la información y programar las intervenciones en base a criterios objetivos y medibles.
Entre los enfoques más efectivos para la gestión de infraestructuras se encuentra el mantenimiento basado en el riesgo (RBM). El mantenimiento basado en el riesgo es una metodología que asigna prioridades de mantenimiento en función del nivel de riesgo de los activos, calculado combinando la probabilidad de fallo con las consecuencias potenciales sobre la infraestructura, los usuarios, la continuidad del servicio y el territorio. De este modo, las intervenciones se planifican donde el riesgo es mayor, optimizando recursos, seguridad y fiabilidad de las obras.
En este artículo veremos qué es el mantenimiento basado en el riesgo, qué factores considerar en el análisis del riesgo vial, cómo se desarrolla un proceso RBM, qué tecnologías digitales pueden apoyar su aplicación y cómo un caso de estudio basado en BIM, GIS, levantamientos digitales e Inteligencia de Negocios puede ayudar a identificar las prioridades de mantenimiento a lo largo de un tramo de carretera.
Índice
- ¿Qué es el mantenimiento basado en el riesgo (RBM)?
- ¿Por qué aplicar el mantenimiento basado en el riesgo a las infraestructuras viales?
- ¿Qué factores considerar en el análisis del riesgo vial?
- ¿Cómo funciona un proceso de Mantenimiento Basado en el Riesgo para carreteras y autopistas?
- BIM, GIS, AI y BI en apoyo del Mantenimiento Basado en el Riesgo
- Caso de estudio: análisis expedito del riesgo en un tronco vial con BIM, GIS e Inteligencia de Negocios
- De la RBM al gemelo digital de las infraestructuras
- Ventajas y límites del mantenimiento basado en el riesgo
- ¿Cómo establecer una estrategia MBR para infraestructuras viales?
- FAQ sobre Mantenimiento Basado en el Riesgo
¿Qué es el mantenimiento basado en el riesgo (RBM)?
El mantenimiento basado en el riesgo (RBM) es una metodología de gestión del mantenimiento que define las prioridades de intervención en función del riesgo asociado a los diferentes componentes de una infraestructura. A diferencia de los enfoques tradicionales, que planifican las actividades en función del tiempo transcurrido o de la ocurrencia de un fallo, el RBM concentra la atención en los elementos que presentan el mayor potencial impacto sobre la seguridad, la continuidad del servicio y los costos de gestión.
El concepto de riesgo proviene generalmente de la combinación de dos factores principales:
- probabilidad de que ocurra un fallo o un deterioro significativo;
- consecuencias que dicho evento podría generar sobre los usuarios, la infraestructura y el territorio.
El objetivo no es eliminar completamente el riesgo, sino gestionarlo de manera consciente, dirigiendo los recursos económicos y operativos hacia las intervenciones que producen el mayor beneficio en términos de reducción de las criticidades.
El mantenimiento basado en el riesgo se integra con modernas estrategias de gestión de activos de infraestructura porque permite transformar datos técnicos, inspecciones, indicadores de rendimiento e información territorial en prioridades operativas de mantenimiento.
En el caso de las infraestructuras viales, el RBM permite evaluar simultáneamente numerosos aspectos, como las condiciones de la pavimentación, el estado de las obras de arte, los volúmenes de tráfico, la exposición a fenómenos naturales y la importancia estratégica de los enlaces. El resultado es una planificación de mantenimiento más efectiva, capaz de apoyar decisiones basadas en datos objetivos y criterios medibles.
Diferencia entre mantenimiento reactivo, preventivo, predictivo y basado en el riesgo
En la gestión del mantenimiento existen diferentes enfoques, que se distinguen por el momento en que se interviene y por el tipo de información utilizada:
- el mantenimiento reactivo representa el enfoque más simple y tradicional. Las intervenciones se realizan solo después de que ocurre un fallo o un mal funcionamiento. Aunque esta estrategia requiere una planificación mínima, puede conllevar altos costos, interrupciones del servicio y mayores riesgos para la seguridad, especialmente en el caso de infraestructuras críticas;
- el mantenimiento preventivo prevé actividades programadas a intervalos de tiempo preestablecidos o al alcanzar ciertos umbrales de uso. Este enfoque permite reducir la probabilidad de fallos repentinos, pero no siempre garantiza un uso óptimo de los recursos, ya que algunas intervenciones podrían realizarse cuando no son estrictamente necesarias;
- el mantenimiento predictivo, basado en el análisis de las condiciones reales de la obra y en el uso de sensores, inspecciones y sistemas de recolección de datos. En este caso, las intervenciones se programan cuando los indicadores muestran señales de deterioro o destacan una creciente probabilidad de fallo;
- el mantenimiento basado en el riesgo introduce un nivel adicional de análisis. Además de evaluar el estado de conservación de la infraestructura y la probabilidad de que ocurra un problema, también considera las consecuencias que dicho evento podría generar. Dos elementos con condiciones similares pueden recibir prioridades diferentes si su eventual fallo produce impactos distintos sobre la seguridad, la movilidad, la economía local o la continuidad del servicio.
Por ejemplo, un tramo de carretera secundaria con tráfico limitado y un viaducto situado a lo largo de una importante arteria de conexión podrían presentar el mismo nivel de deterioro. Sin embargo, las consecuencias de un fallo en el viaducto serían potencialmente mucho más graves, lo que haría necesario asignarle una prioridad de intervención mayor.
Por esta razón, el RBM es hoy considerado una de las estrategias más efectivas para la gestión de infraestructuras complejas, ya que permite asignar los recursos disponibles de manera más racional y coherente con el nivel de riesgo efectivamente presente.
| Enfoque | Cuándo se interviene | Datos requeridos | Objetivo |
| Reactiva | Después del fallo | Bajos | Restauración |
| Preventiva | A intervalos programados | Medios | Prevención |
| Predictiva | Según las condiciones | Altos | Anticipación del fallo |
| Basado en el riesgo | Según el nivel de riesgo | Altos | Priorización de las intervenciones |
¿Por qué aplicar el mantenimiento basado en el riesgo a las infraestructuras viales?
Las infraestructuras viales son esenciales para la movilidad de personas y mercancías, para los enlaces entre áreas urbanas y productivas y para la continuidad de los servicios en el territorio. Carreteras, autopistas, puentes, viaductos y túneles representan, por lo tanto, un patrimonio estratégico que debe gestionarse con criterios cada vez más efectivos.
Muchas redes infraestructurales, sin embargo, se construyeron hace varias décadas y hoy deben enfrentarse a fenómenos de envejecimiento, incremento de las cargas de tráfico y condiciones ambientales cada vez más exigentes. A esto se suman recursos económicos a menudo limitados, lo que dificulta intervenir simultáneamente en todas las obras que necesitan mantenimiento.
En este contexto, programar el mantenimiento solo en función de la edad de la obra o de las señales recibidas no es suficiente. Se necesita un método capaz de identificar los elementos más críticos, definir prioridades objetivas y apoyar decisiones transparentes.
El mantenimiento basado en el riesgo responde a esta necesidad porque combina datos técnicos, información operativa y análisis de riesgo. El objetivo es identificar las situaciones en las que la relación entre la probabilidad de fallo y las consecuencias potenciales requiere una intervención prioritaria, optimizando el uso de los recursos disponibles.
Aplicar la RBM a las infraestructuras viales permite mejorar la seguridad de los usuarios, reducir el riesgo de fallos repentinos e interrupciones del servicio, planificar mejor las inversiones en mantenimiento, gestionar redes extensas y complejas, aumentar la transparencia de los procesos de toma de decisiones y fomentar una gestión más sostenible del ciclo de vida de las obras.
Un aspecto adicional particularmente relevante se refiere a la creciente disponibilidad de datos provenientes de sistemas de monitoreo, inspecciones digitales, levantamientos geomáticos y modelos informativos. Gracias a esta información, hoy es posible construir evaluaciones de riesgo cada vez más precisas y actualizadas en el tiempo, superando lógicas de mantenimiento basados exclusivamente en la experiencia o en controles periódicos no integrados.
¿Qué factores considerar en el análisis del riesgo vial?
El mantenimiento basado en el riesgo requiere un análisis más amplio, que tenga en cuenta tanto la probabilidad de fallo como las consecuencias que tal evento podría generar.
Por esta razón, es necesario integrar información proveniente de diversas fuentes, como inspecciones, monitoreos, datos de tráfico, estadísticas de accidentalidad e información ambiental. Entre los factores más relevantes se encuentran el estado de conservación de la infraestructura, la intensidad de los flujos de tráfico, las características del trazado, la presencia de obras estratégicas y el contexto territorial en el que se inserta la obra.

Factores que influyen en el riesgo infraestructural
Estado de conservación del tronco vial
El estado de conservación representa uno de los primeros parámetros a considerar en el ámbito de una evaluación del riesgo. Pavimentos deteriorados, deslizamientos superficiales, deformaciones, fisuras o fenómenos de degradación estructural pueden comprometer progresivamente el rendimiento de la infraestructura y aumentar la probabilidad de fallos o situaciones de peligro.
El análisis debe tener en cuenta no solo las condiciones visibles de la calzada, sino también el estado de las capas profundas de la superestructura vial, de los sistemas de drenaje, de las barreras de seguridad y de otros elementos que contribuyen a la funcionalidad de la obra.
La información puede ser recopilada a través de inspecciones visuales, levantamientos instrumentales, sistemas de monitoreo continuo y campañas diagnósticas específicas. Cuanto más precisa sea el conocimiento del estado de conservación, más confiable será la evaluación del riesgo asociado al tramo vial.
Tráfico, exposición y nivel de servicio
La intensidad y el tipo de tráfico influyen directamente en el nivel de riesgo de una infraestructura. Un tramo caracterizado por altos volúmenes de tráfico o por una significativa presencia de vehículos pesados está generalmente sujeto a mayores solicitaciones y presenta consecuencias más relevantes en caso de fallo o limitación del servicio.
También el papel que la infraestructura desempeña dentro de la red de transporte asume particular importancia. Una carretera que conecta áreas productivas, hospitales, puertos o centros logísticos estratégicos puede tener un nivel de criticidad superior en comparación con rutas alternativas de menor relevancia funcional.
Por esta razón, la evaluación del riesgo debe considerar tanto los datos de tráfico como el nivel de servicio garantizado por la infraestructura y los efectos que eventuales interrupciones podrían generar sobre la movilidad del territorio.
Presencia de puentes, viaductos, túneles y obras de arte
La presencia de puentes, viaductos, túneles, muros de contención y otras obras de arte aumenta el nivel de complejidad de la gestión de infraestructura. Estos elementos son a menudo sujetos a mecanismos específicos de degradación y requieren actividades de monitoreo y mantenimiento dedicadas.
Además, un eventual fallo o una limitación de uso puede tener repercusiones significativas sobre la seguridad y la continuidad del tráfico. Por esta razón, tales obras son generalmente consideradas elementos de alta criticidad y asumen un peso relevante en las evaluaciones de riesgo.
Geometría del trazado y condiciones plano-altimétricas
También las características geométricas de la carretera pueden influir en el nivel de riesgo. Curvas con radios reducidos, fuertes pendientes, calzadas estrechas, intersecciones complejas o limitadas condiciones de visibilidad pueden aumentar la probabilidad de accidentes y dificultar la gestión de emergencias.
Las condiciones plano-altimétricas inciden además en las solicitaciones a las que está sometida la infraestructura y en la velocidad con la que pueden manifestarse algunos fenómenos de degradación. Por esta razón, la geometría del trazado debe ser evaluada junto con otros parámetros técnicos y funcionales.
Incidencia e historial de eventos críticos
Los datos relacionados con los incidentes constituyen una fuente valiosa para identificar situaciones de riesgo que no siempre son evidentes durante las inspecciones técnicas.
La frecuencia de los incidentes, su gravedad, la presencia de puntos negros y la repetición de eventos similares a lo largo del tiempo pueden, de hecho, resaltar críticas relacionadas con la configuración de la carretera, las condiciones del pavimento o la interacción entre infraestructura y usuarios.
También el historial de eventos como hundimientos, inundaciones, deslizamientos, interrupciones del tráfico o intervenciones extraordinarias de mantenimiento proporciona información útil para comprender el comportamiento de la obra a lo largo del tiempo y estimar la probabilidad de que determinadas problemáticas puedan volver a presentarse.
Vulnerabilidad hidrogeológica y condiciones ambientales
Las infraestructuras viales operan dentro de contextos territoriales a menudo caracterizados por diferentes niveles de exposición a riesgos naturales. Áreas sujetas a deslizamientos, erosión, inundaciones, subsidencia o fenómenos de inestabilidad de laderas requieren atención especial en el ámbito de los análisis de riesgo.
Las condiciones climáticas también pueden influir significativamente en la durabilidad de las obras. Oscilaciones térmicas, heladas-desheladas, alta salinidad, precipitaciones intensas o eventos meteorológicos extremos pueden acelerar el deterioro de los materiales y aumentar la probabilidad de daños.
La creciente frecuencia de fenómenos climáticos excepcionales hace que sea cada vez más importante integrar los datos ambientales en los procesos de toma de decisiones relacionados con el mantenimiento basado en el riesgo de las infraestructuras.
Consecuencias de la falla en usuarios, red y territorio
En el Mantenimiento Basado en el Riesgo no solo cuenta la probabilidad de que ocurra una falla, sino también el impacto que tal evento podría generar.
El cierre temporal de una carretera local y la interrupción de un enlace estratégico pueden, de hecho, producir consecuencias muy diferentes. En algunos casos, la incomodidad para los usuarios puede ser limitada, mientras que en otros pueden ocurrir graves repercusiones en la movilidad, en las actividades económicas, en los tiempos de recorrido y en la accesibilidad a los servicios esenciales.
Por esta razón, las consecuencias potenciales de la falla representan uno de los parámetros más importantes en la definición de las prioridades de intervención. Evaluar correctamente tales impactos permite concentrar las inversiones en las infraestructuras que desempeñan un papel más estratégico para el territorio y para la comunidad.
¿Cómo funciona un proceso de Mantenimiento Basado en el Riesgo para carreteras y autopistas?
La aplicación del Mantenimiento Basado en el Riesgo a las infraestructuras viales sigue un proceso estructurado que permite transformar datos e información técnica en decisiones operativas. Aunque los métodos pueden variar en función de las características de la red y de las herramientas disponibles, el principio básico siempre es el mismo: identificar las críticas más relevantes y asignar las prioridades de intervención en función del nivel de riesgo.
La primera fase consiste en la recopilación de la información disponible sobre la infraestructura, incluyendo datos de registro, resultados de inspecciones, información sobre el tráfico, historial de mantenimiento y posibles datos de monitoreo. Posteriormente se evalúan las condiciones de los diferentes componentes de la red para identificar anomalías y señales de deterioro.
Los datos recopilados se utilizan entonces para estimar el riesgo asociado a cada activo, combinando la probabilidad de falla y las consecuencias esperadas, de modo que se asigne a cada infraestructura un nivel de criticidad y se definan las relativas prioridades de mantenimiento.
Una vez completado el análisis, los elementos de la red pueden ser clasificados en diferentes categorías de riesgo. Las infraestructuras consideradas más críticas se incluyen entre las prioridades de intervención, mientras que aquellas caracterizadas por niveles de riesgo inferiores pueden ser sometidas a monitoreos periódicos o a intervenciones programadas a medio-largo plazo.
El proceso no concluye con la planificación de las actividades de mantenimiento. Uno de los aspectos más importantes del Mantenimiento Basado en el Riesgo es, de hecho, la continua actualización de la información disponible. Nuevas inspecciones, datos de monitoreo, cambios en los flujos de tráfico o cambios en las condiciones ambientales pueden influir en el nivel de riesgo y requerir una revisión de las prioridades previamente definidas.
Gracias a este enfoque dinámico, el mantenimiento ya no se gestiona como una simple sucesión de intervenciones programadas, sino como un proceso de toma de decisiones continuo, capaz de adaptarse a la evolución de las condiciones de la infraestructura y del contexto en el que opera.

Fases de un proceso RBM
BIM, GIS, AI y BI en apoyo del Mantenimiento Basado en el Riesgo
La eficacia del Mantenimiento Basado en el Riesgo depende en gran medida de la disponibilidad de datos fiables y de la capacidad de transformarlos en información útil para el proceso de toma de decisiones. Por esta razón, en los últimos años, la gestión de infraestructuras viales ha visto una creciente integración de tecnologías digitales capaces de apoyar el análisis del riesgo y la planificación de intervenciones.
Entre las herramientas más relevantes se encuentra el BIM (Building Information Modeling), que permite crear modelos digitales que contienen información geométrica, técnica y de gestión de las obras. En el sector de infraestructuras, el uso del BIM favorece un conocimiento más profundo de los activos y una gestión más eficiente de las actividades de mantenimiento. Para profundizar en el tema, puedes consultar este artículo dedicado al BIM para infraestructuras.
Junto al BIM, un papel fundamental lo desempeñan los sistemas GIS (Geographic Information System), que permiten analizar las infraestructuras en su contexto territorial. A través de la georreferenciación de los datos, es posible correlacionar las condiciones de las obras con factores externos como tráfico, características ambientales, riesgos naturales y distribución de servicios.
La inteligencia artificial (AI) también está abriendo nuevas perspectivas en la gestión del mantenimiento. Algoritmos avanzados pueden procesar grandes cantidades de datos provenientes de sensores, inspecciones y sistemas de monitoreo para identificar anomalías, reconocer patrones recurrentes y apoyar la previsión de fallos.
Para completar este ecosistema digital, existen las plataformas de Business Intelligence (BI), que permiten agregar y visualizar información proveniente de diversas fuentes a través de paneles de control e indicadores sintéticos. De esta manera, los gestores pueden disponer de una visión actualizada del estado de la red e identificar rápidamente las situaciones que requieren mayor atención.
La integración entre BIM, GIS, AI y BI permite, por lo tanto, superar una gestión fragmentada de la información, creando un entorno digital en el que los datos técnicos, territoriales y operativos pueden ser utilizados de manera coordinada para apoyar las estrategias de mantenimiento basados en el riesgo.
Esta integración se vuelve particularmente efectiva cuando se aplica a casos reales de análisis del riesgo en tramos viales, donde datos geométricos, levantamientos digitales, información territorial, datos de accidentalidad y paneles de decisión pueden ser leídos en un único sistema informativo.

BIM, GIS, AI y BI en apoyo del mantenimiento basado en el riesgo
Caso de estudio: análisis expedito del riesgo en un tronco vial con BIM, GIS e Inteligencia de Negocios
Un ejemplo concreto de aplicación del mantenimiento basado en el riesgo se refiere al análisis expedito del riesgo en troncos viales y autopistas a través de la integración de datos BIM, GIS, levantamientos digitales, herramientas de Inteligencia de Negocios y tecnologías de apoyo al análisis.
El objetivo del caso de estudio es apoyar a entidades gestoras y concesionarios en la evaluación de las prioridades de intervención, poniendo a disposición un sistema informativo capaz de recoger, organizar y correlacionar datos técnicos, territoriales e inspectivos relacionados con la infraestructura. De esta manera, el proceso de toma de decisiones ya no se basa únicamente en evaluaciones aisladas o controles periódicos, sino en una lectura integrada del riesgo asociado al tronco vial y a las obras presentes a lo largo del trazado.
De la recolección de datos al marco cognitivo digital
La primera fase consistió en la construcción del marco cognitivo de la infraestructura. Se recogieron datos geométricos, información sobre las obras de arte, levantamientos tridimensionales, nubes de puntos, imágenes a 360°, datos ambientales y capas cartográficas relacionadas con fenómenos como deslizamientos, peligrosidad hidráulica y condiciones del territorio.
Las adquisiciones pueden realizarse mediante diversas tecnologías, incluyendo escáner láser móvil, levantamientos con dron, escáner láser de largo alcance y sistemas de adquisición fotográfica a 360°. Estas herramientas permiten obtener una representación digital detallada del eje vial, de las obras presentes y del contexto territorial, a menudo sin necesidad de interrumpir el tráfico durante las operaciones de levantamiento.
El resultado es un verdadero “tiempo cero digital” de la infraestructura, útil para comparar el estado actual con levantamientos posteriores, identificar degradaciones, anomalías o variaciones en el tiempo y apoyar las actividades de monitoreo y mantenimiento.
Integración BIM-GIS para leer la infraestructura en su contexto
Los datos recogidos se integran en un entorno BIM-GIS, donde modelos informativos, nubes de puntos, cartografías y capas territoriales pueden ser consultados en una única vista compartida. La georreferenciación de la información permite conectar cada elemento de la infraestructura a su contexto espacial, facilitando la lectura conjunta entre el estado de la obra y las condiciones ambientales.
En este tipo de sistema es posible visualizar, por ejemplo, el trazado vial junto a las obras de arte presentes, los modelos BIM, las nubes de puntos, los datos relacionados con la peligrosidad hidráulica, las áreas sujetas a deslizamientos y otros temas territoriales. Esta integración permite superar una gestión separada de los datos y construir una base informativa más completa para el análisis del riesgo.
Análisis de la accidentalidad e identificación de puntos críticos
Un aspecto particularmente relevante del caso de estudio se refiere al análisis de la accidentalidad. Los datos relativos a los accidentes registrados a lo largo del trazado pueden ser representados sobre una base geográfica y diferenciados en función de la gravedad del evento, del tramo afectado y del momento en que se produjo, por ejemplo, en fase diurna o nocturna.
Esta lectura permite identificar los puntos críticos de la red y comprender si la concentración de los accidentes está relacionada con factores locales, como la geometría del trazado, visibilidad, presencia de obstáculos, condiciones de la pavimentación, barreras de seguridad o características plano-altimétricas de la carretera.
Para hacer el análisis más objetivo también se puede utilizar la tasa de accidentalidad, calculada relacionando el número de accidentes con los vehículos que han transitado y la longitud del tramo considerado. Este indicador permite comparar el comportamiento de un tronco vial con valores medios de referencia y detectar posibles condiciones de riesgo superiores a la media.
Dashboard BI y prioridades de mantenimiento
La integración con herramientas de Inteligencia de Negocios permite transformar los datos recogidos en dashboards, gráficos e indicadores sintéticos. A través de representaciones visuales, como mapas temáticos, gráficos de dispersión o indicadores de criticidad, el gestor puede identificar rápidamente los tramos con mayor nivel de riesgo y asignar prioridades a las intervenciones de mantenimiento.
De esta manera, los datos en bruto provenientes de fuentes diversas se transforman en información valiosa para el proceso de toma de decisiones. Los dashboards permiten comparar tramos viales, visualizar la distribución de eventos críticos, resaltar los puntos con mayor accidentalidad y apoyar la programación de intervenciones en función del grado de prioridad.
El valor del caso de estudio radica precisamente en la posibilidad de pasar de una gestión fragmentada de la información a un sistema digital integrado, en el que datos BIM, GIS, levantamientos, inspecciones e indicadores de riesgo contribuyen a la definición de prioridades. En esta perspectiva, la mantenimiento basado en el riesgo se convierte en un proceso operativo continuo, capaz de actualizarse en el tiempo con nuevos levantamientos, nuevas inspecciones y nuevos eventos registrados a lo largo del ciclo de vida de la infraestructura.
De la RBM al gemelo digital de las infraestructuras
El caso de estudio muestra cómo la integración entre datos BIM, GIS, levantamientos digitales, inspecciones y dashboards de Inteligencia de Negocios puede representar una base concreta para la evolución hacia el gemelo digital de las infraestructuras.
La evolución de las tecnologías digitales está transformando progresivamente la forma en que se gestionan las infraestructuras durante todo su ciclo de vida. En este contexto, la mantenimiento basado en el riesgo representa uno de los elementos fundamentales para la construcción de modelos de gestión cada vez más avanzados, orientados a la actualización continua de la información y al apoyo de las decisiones.
Uno de los conceptos que está adquiriendo mayor relevancia es el de gemelo digital, es decir, una réplica digital de la infraestructura que integra datos geométricos, información técnica, datos operativos y resultados de los monitoreos en un único entorno informativo.
A diferencia de un simple modelo tridimensional, el gemelo digital se actualiza constantemente a través de los datos provenientes del campo y permite representar en tiempo casi real el estado de la obra. Esto permite a los gestores monitorear las condiciones de la infraestructura, simular escenarios futuros y evaluar los efectos de diferentes estrategias de mantenimiento antes de implementarlas.
En la base de este enfoque suele estar la disponibilidad de modelos desarrollados según los principios de la modelación informativa de infraestructuras (iBIM), que permiten organizar y gestionar de manera estructurada la información relacionada con los activos de infraestructura.
La integración entre gemelo digital y mantenimiento basado en el riesgo permite mejorar significativamente la calidad de los análisis de riesgo. La información proveniente de sensores, inspecciones y sistemas de monitoreo puede, de hecho, alimentar de manera continua el modelo digital, actualizando los indicadores de criticidad y apoyando la definición de las prioridades de intervención.
En perspectiva, la convergencia entre RBM, gemelo digital, inteligencia artificial y sistemas de monitoreo avanzados permitirá una gestión cada vez más predictiva y proactiva de las infraestructuras. El objetivo no será solo intervenir cuando surja una criticidad, sino anticipar los problemas y optimizar todo el ciclo de vida de los activos, mejorando la seguridad, fiabilidad y sostenibilidad económica.

Del dato al gemelo digital de infraestructura
Ventajas y límites del mantenimiento basado en el riesgo
La adopción del Mantenimiento Basado en el Riesgo ofrece numerosos beneficios en la gestión de infraestructuras viales, especialmente cuando es necesario optimizar el uso de los recursos disponibles y definir prioridades de intervención basadas en criterios objetivos.
Entre las principales ventajas del MBR se encuentran:
- una mayor capacidad de identificar las infraestructuras más críticas y concentrar en ellas las intervenciones de mantenimiento;
- la mejora de la seguridad gracias a la identificación preventiva de las situaciones de mayor riesgo;
- una planificación más eficiente de las inversiones y de las actividades de mantenimiento;
- la reducción de interrupciones imprevistas del servicio y de intervenciones de emergencia;
- una mayor transparencia en los procesos de decisión, respaldados por datos e indicadores medibles;
- una gestión más sostenible de todo el ciclo de vida de las infraestructuras.
A pesar de estos beneficios, la aplicación de la metodología presenta también algunas críticas que deben ser consideradas cuidadosamente:
- la necesidad de contar con datos fiables, actualizados y fácilmente accesibles;
- la inversión inicial requerida para la recopilación, organización y digitalización de la información;
- la complejidad de la integración entre fuentes de datos, sistemas de monitoreo y plataformas de gestión diferentes;
- la implicación de competencias multidisciplinarias para el análisis del riesgo y la interpretación de los resultados;
- la necesidad de actualizar periódicamente las evaluaciones para mantener el sistema efectivo a lo largo del tiempo.
¿Cómo establecer una estrategia MBR para infraestructuras viales?
La implementación de una estrategia de Mantenimiento Basado en el Riesgo requiere un proceso estructurado que permita transformar datos e información técnica en decisiones operativas. En términos generales, el proceso puede dividirse en los siguientes pasos:
- inventariar los activos de infraestructura: el primer paso consiste en identificar y catalogar las infraestructuras a gestionar, recopilando información sobre carreteras, puentes, viaductos, túneles y otras obras presentes en la red;
- recopilar y organizar los datos disponibles: es necesario centralizar datos relacionados con el estado de conservación, las inspecciones, los monitoreos, el tráfico, las intervenciones realizadas y los eventos críticos registrados a lo largo del tiempo;
- definir los criterios de evaluación del riesgo: se deben establecer qué parámetros utilizar para estimar la probabilidad de fallo y las posibles consecuencias asociadas, teniendo en cuenta las características de la red y los objetivos de gestión;
- clasificar las infraestructuras según el nivel de riesgo: el análisis permite identificar los activos más críticos y asignar prioridades objetivas a las intervenciones de mantenimiento;
- planificar las intervenciones y asignar los recursos: sobre la base de las prioridades identificadas, es posible programar las actividades de mantenimiento y destinar los recursos económicos a las obras que presentan el mayor nivel de criticidad;
- monitorear y actualizar periódicamente las evaluaciones: el Mantenimiento Basado en el Riesgo es un proceso dinámico. Nuevos datos provenientes de inspecciones, sensores y monitoreos deben ser utilizados para actualizar continuamente los análisis y adaptar las estrategias de mantenimiento a la evolución de las condiciones de la infraestructura.
El Mantenimiento Basado en el Riesgo representa hoy uno de los enfoques más efectivos para mejorar la gestión de las infraestructuras viales, optimizar las inversiones en mantenimiento e incrementar los niveles de seguridad y fiabilidad de la red. La integración con tecnologías digitales, sistemas de monitoreo y plataformas de gestión de activos también permite respaldar decisiones cada vez más informadas y basadas en datos.
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FAQ sobre Mantenimiento Basado en el Riesgo
¿Qué es el Mantenimiento Basado en el Riesgo?
El Mantenimiento Basado en el Riesgo es una estrategia de mantenimiento que define las prioridades de intervención en función del nivel de riesgo de los activos. El riesgo se evalúa considerando la probabilidad de fallo o degradación y las consecuencias que dicho evento podría generar en la seguridad, el servicio, los usuarios y el territorio.
¿Cómo se calcula el riesgo en el mantenimiento de infraestructuras?
El riesgo puede ser estimado combinando diferentes factores, incluyendo la probabilidad de fallo, las consecuencias, la vulnerabilidad de la obra, la exposición y la peligrosidad del contexto. En el ámbito infraestructural, estos elementos pueden ser sintetizados a través de matrices de riesgo, clases de atención, índices de criticidad y KPI de mantenimiento.
¿Qué datos son necesarios para aplicar el Mantenimiento Basado en el Riesgo?
Para aplicar el Mantenimiento Basado en el Riesgo se necesitan datos de registro de los activos, inspecciones, mediciones geométricas, estado de conservación, información sobre el tráfico, historial de intervenciones, datos de accidentalidad, monitoreos estructurales e información ambiental o territorial.
¿Qué papel tienen BIM y GIS en el Mantenimiento Basado en el Riesgo?
El BIM permite organizar la información geométrica, técnica y de gestión de los activos infraestructurales, mientras que el GIS permite leer dicha información en su contexto territorial. La integración BIM-GIS ayuda a conectar el estado de la obra con factores externos como tráfico, deslizamientos, riesgo hidráulico, accidentalidad y accesibilidad.
¿Por qué la Business Intelligence es útil en el mantenimiento basado en el riesgo?
La Business Intelligence permite agregar datos provenientes de diferentes fuentes y transformarlos en paneles, gráficos e indicadores sintéticos. De este modo, los gestores pueden identificar rápidamente los activos más críticos, comparar tramos viales diferentes y programar las intervenciones en función del nivel de prioridad.
¿Cuál es la relación entre Mantenimiento Basado en el Riesgo y el gemelo digital?
El gemelo digital puede alimentar y actualizar con el tiempo el proceso de Mantenimiento Basado en el Riesgo, integrando datos provenientes de mediciones, sensores, inspecciones, modelos BIM, GIS y sistemas de monitoreo. Esto permite evaluar la evolución del riesgo y mejorar la planificación de las intervenciones a lo largo de todo el ciclo de vida de la infraestructura.


